Nos enfrentamos a un problema de recorridos, accesos interiores y exteriores, así como verticales donde la escalera se convierte en el “leitmotiv” de la obra. Esta escalera se convierte en la columna vertebral de la casa que resuelve junto con la estructura de madera original de la cubierta y los pilares de piedra un contexto completo en el que aunar la lo preexistente y lo nuevo. La escalera serpentea desde la planta baja hasta arriba con desplazamiento para poder coronar en el espacio bajo cubierta que se convierte en una gran sala de trabajo, descanso y reunión con vistas a la Sierra del Sueve, y que aporta intimidad respecto a la casa.